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sábado, 22 de junio de 2013

viernes, 21 de junio de 2013

43


 "A Horacio vos no le importás un pito"  Era ofensivo pero tranquilizador. 

(...) Pero si no le importaba, por que estar siempre ahí en el fondo de la pieza, fumando o leyendo, estar (...) como necesitándola de alguna manera, sí, era exacto, necesitándola, colgándose de ella desde lejos como en una succión desesperada para alcanzar algo, ver mejor algo, ser mejor algo. 

(...) No podía ser (para algo está la lógica) que Horacio se interesara y a la vez no se interesara. De la combinación de las dos cosas debía salir una tercera, algo que no tenía nada que ver con el amor, por ejemplo (era tan estúpido pensar en el amor el amor era Manú, solamente Manú hasta la consumación de los tiempos), algo que estaba del lado de la caza, de la búsqueda, o más bien como una expectación terrible, como el gato mirando el canario inalcanzable, una especie de congelación del tiempo y del día, un agazapamiento. Terrón y medio, olorcito a campo. Un agazapamiento inexplicable de-este-lado-de-las-cosas, o hasta que un día Horacio se dignara a hablar, irse, pegarse un tiro, cualquier explicación o materia sobre la cual imaginar una explicación. No ese estar ahí tomando mate y mirándolos, haciendo que Manú tomara mate y lo mirara, que los tres estuvieran bailando en una lenta figura interminable.

A Talita todo eso le pareció perfecto y a la vez tenía algo de cubrecama o cubretetera, de cubre cualquier cosa, lo mismo que el grabador o el aire satisfecho de Traveler, cosas hechas o decididas para poner encima, por encima de qué, ése era el problema y la razón de que todo en el fondo siguiera como antes (...)

"Yo", pensó Talita, "debiera escribir novelas, se me ocurren ideas gloriosas" ."

jueves, 20 de junio de 2013

derecho a un día de mierda

Todos tenemos derecho a un día de mierda
día en el que podemos sacarle la lengua a los bichos bolita del jardín,
que podemos patear con bronca las piedras de la vereda
y devolverle el ladrido a los perros de las casas,
mostrando los colmillos y todo.

Todos tenemos derecho a un día de mierda
mierda en las palabras que decimos
mierda en las palabras que recibimos
conversaciones que se van a la mierda
acciones que se van a la mierda
rejunte de mierda que guardamos, 
que también se va un poco a la mierda.

Días de mierda si los hay
Pero ¿Qué haríamos si no existiesen?

cuántas cajas de zapatos llenaríamos 
con tantas palabras por decir
cuántas empresas de jabón hundiríamos
con tanta rabia hecha espuma en la boca
no alcanzarían los frasquitos de mermelada
para tanta lágrima enjaulada

Días de mierda, 
qué mejor espacio
para convertirnos 
en la versión más guardada
de nosotros mismos.



jueves, 6 de junio de 2013

lunes, 3 de junio de 2013

Incógnitas

Te diste vuelta y me miraste asombrado, casi sonriendo.
Me miraste como se miran ciertos misterios, aquellos que resultan demasiado inusuales e inexplicables, pero que aún asi, no podemos evitar admirar. Fue extraño y estoy casi segura que lo hiciste por lo que había pasado, eso de maravillarme al descubrirlos, o tal vez por haberlos guardado y por haberlos remendado con cinta, sin que ustedes se dieran cuenta. Y ahora me aparecía semanas después para devolverles sus frases, porque para mí eran suyas y nunca me habían pertenecido.
En el instante en que lo dijiste supe que cuando me conocieras realmente, te ibas a llevar una gran desilusión y que todo iba a ser, una repetición de días y noches, sólo para confirmar que yo, no era más que un rompecabezas incompleto. Quise por un instante ser, aunque sea el vestigio de lo que hubiera podido ser (bajo otras estrellas)*, un pedacito de algo inolvidable, de alguien por quien valía la pena abrir ciertas puertas, de algo más que este nudo de momentos inconclusos, frases de rayuela y batallas perdidas.

Sos una incógnita dijiste y creo que fue como si me estuvieras mirando por primera vez, como si comprendieras por fin algo mientras me mirabas, algo que yo no entendía, pero que aún asi te hacía mirarme, tal vez como se miran ciertos misterios, o tal vez te habías dado cuenta ya, de que todo era una fachada barata y que detrás de eso, no había misterio alguno, y sólo estaba yo, subida a una calesita que se caía a pedazos, invitándote una vuelta.

* "Había tanto tiempo perdido en vos, eras de tal manera el molde de lo que hubieras podido ser bajo otras estrellas (...)"


viernes, 3 de mayo de 2013

Dudas de ayer (1)

Ocurrió en el instante mismo que moría.
Mientras dificultosamente intentaba atrapar sus últimas inhalaciones de aire.
Una a una, las dudas fueron asomando a él. No eran dudas sobre lo que iba a pasar, o cuán doloroso iba a ser, si Dios existía o no. Las dudas estaban enterradas hace tiempo, en cada una de sus acciones, y nunca se había atrevido siquiera a planteárselo.
Una a una desfilaron en su mente imágenes como películas, sobre lo que hubiera pasado si tomaba o no ese tren, si le decía que se case con él, si no se hubiese enojado con su familia.
Comenzaron con dudas generalizadas, pero poco a poco, se fueron ramificando, como en un árbol, pero en otoño, cuando las hojas ya se cayeron, y queda desnudo, y uno puede ver, los caminos recorridos, por cada rama, que derivó en otra y en otra y en otra.

¿Qué hubiera pasado?

lunes, 15 de abril de 2013

No,
no entiendo
y entonces
me pongo a pensar
que me era más fácil entenderte
cuando amasábamos juntas
y me enseñabas de repulgues
de las rayas en los noquis
de las tazas de arroz.

Tal vez ni siquiera
desde ese lugar
te entendía realmente

y tal vez,
siempre serás
para mí
inalcanzable

Ojalá que no
ojalá me equivoque
y esta sea sólo una de esas cosas
que me ayuden a darme cuenta
de otras cosas
que debo estar
pifiando

Ojalá me equivoque
y deje de sentir
este vacío
de pieza de rompecabezas
perdida

Ojalá me equivoque
y dejemos de ser extrañas

(click!)

miércoles, 27 de marzo de 2013

Periplos cancela sus aventuras cotidianas (y no tan cotidianas) hasta nuevo aviso. Tal vez en dos días renazca nuevamente, o quizás en 3 meses. El problema con lo que va a pasar es, que es algo tan intangible, que no tenemos la certeza de absolutamente nada. Sólo tengo una cuasi-certeza, de que va a volver con nuevas aventuras pronto.
Gracias a todo aquel que dedico un poquito de su vida, en pasar a visitarnos, y muchas más gracias a quien paso y al leernos pudo sentir algo, por más pequeño que haya sido, algo que los haya hecho sentir vivos.
Hasta pronto!

Desde otros lados

¡Mirá esas nubes!- Le dijo emocionada, interrumpiendo quien sabe qué hermosas palabras. Miraba las nubes fascinada, y a él mucho no le importó entonces, que lo haya interrumpido.
-¿De qué estarán hechas?- Le preguntó, mientras movía la cabeza a la derecha buscando formas conocidas.
-De algodón- le dijo el sonriendo, y también buscando.
-Y de esa flema que te sale cuando estás resfriado- respondió ella seriamente.
-Pareciera que estamos como en un cosito esos de recuerdos, que movés y cae nieve, pero que son redondos en el cielo. ¿Vés? Como este cielo.
-Sí, es verdad, atrapados en un cosito nieve. ¡Mirá! 
Una bandada de pájaros que parecían hechos de papel de diario de lo frágiles y lejanos, cruzó por las nubes-flemas-de-algodón.
-Puedo sentir, que si estiro el brazo, puedo llegar a tocar el cielo, ¡Qué extraño!
-Imaginate si alguien nos está viendo, del otro lado
-¿Desde otros planetas?
-Del otro lado del cielo.

...

Se quedaron un rato mirando, ensimismados. Ella relojeaba de a ratos el mar, que parecía perderse en el cielo. Mientras, intentaba recordar las palabras de un cuento que había leído hace tiempo, " (...) helados en un tiempo tan antiguo como la cola de un cometa."

...

-El cielo no me asusta tanto, es un misterio que personas como vos y como yo, nunca vamos a resolver. Me refiero, a que no voy a ir mañana en un cohete espacial. Está cerca y lejos nuestro.
Lo que me aterra es el mar, las aguas, y todos sus abismos y secretos. Es una idea que me viene revoloteando desde que leí un cuento de Ray. Pensá, puede que allá abajo vivan criaturas que existían hace millones de años, y sigan viviendo así, como se vivía hace millones y millones de años, desconociendo la existencia humana, y un día sin más ni menos..

 ¡Púmbate! ¡Se despiertan y quieren venir a comernos!

Una risa contagiosa empezó a subir entre los dos, esa risa que se mezcla con el miedo, la adrenalina y el frío. Se reían, porque eran jóvenes, y estaban juntos cerca del río, y todo lo demás importaba poco en ese instante, mientras se reían, adentrándose en los misterios más antiguos de este mundo.

- Ahora sí estoy empezando a tener un poco de miedo- le dijo él todavía con un rastro de sonrisa, mientras se sentían ruiditos alrededor del río.

A esta hora de la noche, todo estaba permitido, desde otros seres mirándonos desde otros mundos, hasta serpientes marinas de doce metros, dormidas desde hace quince millones de años, bajo nuestros pies. Después de todo, el cielo tal vez no es tan lejano, pensó mientras veía en los ojos de él, como millones de estrellas fugaces, encontrándose.

lunes, 25 de marzo de 2013

Utopía barata

Nunca me sentí a tu altura. Vos te erguías, largo, infinito, asomándote a los misterios del mundo, mientras yo apenas, alcanzaba un poquito de cielo, en el intento de treparme a un arbusto inestable.
Fuiste una sombra con muchas, (pero limitadas) caras. Hubo una que nunca me dejaste ver, y eso (creo yo) me fue matando de a poco. Yo sólo llegué a conocerte a medias, ni siquiera me adentré en los jardines de tu patio, apenas si llegué a tocar el timbre, que no siempre atendías, y yo me quedaba en la puerta, esperando. Nunca sentí que pudiera realmente tenerte, que pudieras mirarme a los ojos y ver una respuesta, que fuese alguien por quien te desvelaras noches enteras. No niego que me quisiste, lo hiciste, pero siempre desde el umbral, por las dudas, siempre con ese maldito cuidado de no dejarte llevar por ningún impulso, ni por nada.

Me limité a creer que eras asi, que ni yo ni nadie alcanzaría jamás a recorrerte del todo, y es por eso, que siempre fuiste para mí una utopía, que cuanto más cerca tuyo estaba, no te llegaba ni a acariciar el alma, por más que estirara y estirara el brazo, y se me mezclara la sal de las lágrimas en el fondo de tu vaso. Y el abrazo al final era una mentira, un intento en vano de querer sentirnos un poco menos solos. Y yo lloraba, porque por más que estuviese al lado tuyo, por más que me estuvieras abrazando, te sentía infinito, abismal, te me escurrías de los brazos. Siempre fui una baldosa suelta, de esas que te acordás los días de lluvia, en los momentos de desesperación, y ni siquiera. Y vos eras como un humo gris, un humo gris, salido de quién sabe, que mágico cigarrillo homicida, eras como ese que salía de tu boca, la tarde que nos sentamos frente a la fuente, sin saber que más decir. Eras un humo gris, que se alejaba cada vez más, como ese que escapaba de tu boca, esa tarde que me dijiste que me querías tanto cómo para dejarme ir, y yo no dije nada, porque ya no había diccionario en donde ocultarme de tanta mierda intangible, y ni siquiera.

martes, 19 de marzo de 2013

Como asuntos pendientes

- Tengo miedo que te vuelvas un asunto pendiente. Algo que nunca descubrí, cómo una droga que nunca probé, por dos cosas, el miedo de volverme adicta y la certeza de saber que en cierto punto me va a hacer mal. Es estúpido, ya lo sé, porque vos me viniste a buscar y yo te dije que no. Y ahora estamos los dos, más sólos que antes.  ¿Te digo algo que me gustaría olvidar mañana? Me da miedo que en un futuro quiera decirte que sí, y que ya no pueda distinguir si es porque realmente quiero probar esta vez, o si es porque te volviste un asunto pendiente para mí. (¿Será lo mismo?) Como si el pasar de los años te hubiera añejado, en mis recuerdos, en todo mi cuerpo. Sería triste, pase lo que pase, es demasiado egoísmo de mi parte. Lo que verdaderamente me aterra es volver a equivocarme. Rasgar una cascarita que ya había cicatrizado, sin ninguna certeza de nada. No podría soportar la culpa. ¿Entendés?

- Sí, y no. Podrías decirme que sí ahora, y ya te sacás la duda, ¿No te parece? Ya paso demasiado tiempo, pero cuanto más esperes, más tiempo va a crecer entre nosotros. No te entiendo, quisiera pero no. No entiendo tu necesidad de complicar tanto las cosas. Antes me atraía ese laberinto que es tu mente, me emocionaba la idea de recorrerte, de sorprenderme a cada recoveco. Pero ahora creo que me daría pena recorrerte Adela, me pongo a pensar en lo que me puedo encontrar del otro lado del muro, y me dan ganas de llorar, de tristeza, por mí y por vos también.  Te siento lejos, como en otro lado, en otro mundo, agarrándote de recuerdos. Quisiera ayudarte, pero creo que estás a gusto ahí, como girando en una calesita que no va a ningún lado. Quisiera entenderte, pero no puedo, a veces complicás demasiado las cosas.

-Puede ser. Me agarra una idea y no me suelta, y me enrieda.  Este tema de los asuntos pendientes me esta desarmando. No me deja pensar con claridad, me atasco en hoy, pensando en mañana (como siempre) y así, me cuesta mucho avanzar. Y tambaleando, no miro alrededor, y eso no me gusta. No me gusta no darme cuenta de lo que me rodea, de quienes me rodean, no me gusta nada, pero no se que hacer.
No, desarmar no es la palabra, tengo la sensación que debe tener un fósforo después del primer fulgor, en ese momento en que el fuego ya se apagó y lo negro lo está carcomiendo por dentro. No puedo sacar de mi cabeza, la imagen de los asuntos pendientes, como un rollo de fotos que nunca revelaste, y tenés ahí en el cajón haciendo ruido. Y tenés miedo de revelarlos, porque no sabés con que te podes encontrar. Porque ya dejaste pasar, demasiado tiempo.

- Sé que no crees en las promesas, ¿Pero me concederías una?
-Depende
-Si en veinte años, decido bajarme de esta calesita, y mirar el mundo con otros ojos. ¿Te gustaría recorrerlo conmigo?
-¿Veinte años?
-Quince
-¿Diez?

-Diez




miércoles, 13 de marzo de 2013

Algo pasa

Se acerca otoño, mi época preferida del año. Lo puedo sentir, ese viento de nostalgias que espera envolver bufanfas y mentes. No entiendo. Paso la mayor parte del otoño triste, aún así, lo espero todo el año. Algo debe estar fallando adentro mío. Este placer que me provocan los andenes grises, sentir el frío en los huesos, tener pensamientos controversiales constantemente. Definitivamente algo está mal en mí.
otoño
hojas

ruiditos
harry y sally
llorando 
taza de capuchino caliente
bufanda azul
Rayuela
cortázar
plazas con hojas en remolino
abrazar
trenes
juegos de mesa 
leer

frío
polainas
caminar
guitarra
antes
lisandro aristimuño
abuela
pantuflas

témperas
té para tres.



sábado, 9 de marzo de 2013

Debajo de

Aborrezco esa sonrisa. Me dan ganas de arrancarla, pisotearla, demolerla, escupirla, agujerearla, triturarla, hasta que quede seca, sedienta de alegría.

Esa sonrisa, me descoloca, me pone frenética, me da asco, me hace temblar de la rabia, me da acidez de estómago, me burbujea las entrañas. Me nacen ganas de regurgitarte, de las náuseas que me provoca, para volverla una mueca inmunda y chorreante, desagradable.


 Me gustaría desgarrarte la cara, sacarte la piel de a poco, como tiras de papel, una a una. Desperación de  averiguar si todavía existe, del otro lado, algún rastro de quién eras.










sábado, 2 de marzo de 2013

Verdeazul en el río del recuerdo

Lo tengo guardado en mis ojos.

El verdeazul del río, esa mañana que nos tiramos para despertarnos, cuando nos creíamos inmortales, y le ganábamos al sueño, al hambre, al cansancio, al que dirán. En aquel entonces, el mundo era nuestro y sólo bastaba con estirar la mano para alcanzar "algo". Ese algo que a veces, (y sólo a veces) llegaba a ser magia.

El verdeazul del río, y tu sonrisa vomitando luz, esa mañana, me hicieron creer, que hay cosas, que sí son para siempre. Y creeme que con esto, no hablo de vos y de mí. Seguramente dentro de 10 años, ni siquiera sepa que es de tu vida. Quizás me entere (a través de mates entre amigos en común) cosas insignificantes para mí, como el nombre de tu esposa, tu puesto de trabajo, la edad de tus hijos. Pero no voy a lograr saber si seguiste o no, pintando esos retratos absurdos (con los dedos siempre), si seguís odiando el edulcorante o que te hagan sentir inútil, si seguís creyendo o no en la magia.

Con suerte, alguna vez, nos cruzaremos en alguna terraza en año nuevo y entre el alcohol barato y la necesidad de sentirnos felices, nos invada la nostalgia, (ese humo pesado, que se mezcla con el aire y nos asfixia). Tal vez te pida fuego (sí, puede pasar que empiece a fumar) y te acercás para decirme que ya no fumas, te acercás, porque la música está fuerte y yo no te escucho, y entonces lo veo, veo a los fuegos artificiales estallándo en tus ojos. Y yo sonrío, porque recuerdo, y eso se siente bien, y un poco mal también.
 Tal vez el alcohol me destrabe un poco la lengua, y te pregunte, si todavía te acordás del verdeazul del río de esa mañana que nos tiramos para despertarnos.


Hay cosas que sí son para siempre, como la foto en mis pupilas, de tu sonrisa vomitando luz, esa mañana en la que alcanzamos "algo", ese algo que a veces, (y esa vez fue) magia.

viernes, 1 de marzo de 2013

Culpas de otros (hacia otros)

 Se dió vuelta hacia ella, con los ojos desbordantes de desiertos, que no decían absolutamente nada.


_No me mires así. ¿Te doy asco?
Lo hubieras pensado antes. Antes de dejarme este gusto amargo todos estos malditos días con eso de que querías escuchar la verdad. ¿Qué pensaste? ¿Que este jueguito absurdo nos iba a terminar envolviendo y haciéndonos sentir mejor? ¿Que la mierda que nos embarra las rodillas se iba a desvanecer de golpe? El olor putrefacto de todo esto, es lo que nos desmaya y nos levanta al mismo tiempo. ¿No entendés? Es exactamente la misma mierda, la que nos hace avanzar y la que nos detiene. Es un maldito círculo patético, y es siempre, siempre lo mismo. 

Y vos me pedías una verdad. ¡Una verdad!
Ni yo sé como pude tenerla tanto tiempo guardada, creo que la escondí tan adentro, que me lo creí, me creí toda esta basura, me creí capaz de encontrar un poco de felicidad afuera de esto. ¡Qué idiota! 
Y vos, siempre al acecho, siempre tironeando la soga, siempre con tus estúpidos ideales justicialistas. Yo no decía nada, pero claro que lo podía ver, ese sobresalto sutil cada vez que me sentías cerca. Creo que en el fondo sabías que no podías esperar nada bueno, sabías que en cualquier momento todo se iba a caer en pedazos, y que esta vez, no lo ibas a poder cubrir con caricias vacías, ni de vos, ni de mí.

No me mires así, lo hubieras pensado antes_.

lunes, 25 de febrero de 2013

Garabato en lunes

Garabato se distrajo. Lentamente las hormigas hicieron fila para subirse a los dedos de su pie. En ese instante tuvo una sensación, parecida a esa que ocurre cuando se te duerme el pie y las sopló con bronca.
Después se arrepintió y les hizo un barquito con una servilleta, para que no se ahogaran mientras cruzaban el gran océano que formaba el charquito de la vereda.

jueves, 21 de febrero de 2013

Dar el primer paso


Hay algo que me quedó haciendo ruido, después de una clase de biología.
La mutación, el cambio, lo que hace posible la evolución, se da por un error,
un mal conteo en el código genético, una falla.

martes, 19 de febrero de 2013

Llueve

Just in time - Nina Simone (Live in Paris)


Justo a tiempo, me encontraste justo a tiempo
Antes que llegaras mi tiempo se acababa
Estaba perdida, los dados perdedores estaban lanzados
Mis puentes estaban cruzados, sin lugar a donde ir
Ahora estas acá, ahora se a donde voy
No mas dudas ni miedo, encontré mi camino

Asi que vamos a vivir hoy, de todos modos
Me has cambiado una vez más
El amor llego justo a tiempo, me encontraste justo a tiempo
Y cambié mis noches solitarias ese afortunado día.

miércoles, 13 de febrero de 2013

bicicletalandia

Trepa a su mundo a dos ruedas, y sale a rodar.
Figuras como acuarelas, entran y salen sin descuido, de sus pupilas, formando una historieta bizzara y divertida. Lo que más le gusta de pedalear, es dejarse llevar por el viento, y sentirse parte de él, el cosquilleo que le da dejarse caer en alguna calle en bajada, la facilidad con la que un pequeño pozo, puede tambalear su mundo.
No es peatón, pero tampoco es un auto, ni una moto, ella está sobre ruedas, pero a diferencia de otros, es su propio motor. Alrededor, todo lo siente a distintas velocidades, sin querer, las historias de los transeúntes se cuelan entre las ruedas, millones de escenas, torbellinos de memorias y diálogos inconclusos, acuosos, desordenados, que almacena en cada viaje, que le gusta sacar a pasear, de vez en cuando.

viernes, 25 de enero de 2013

Punto de inflexión


Lo aprendió un martes lluvioso, mientras su madre preparaba empanadas de queso y cebolla, para el almuerzo. El punto de inflexión, está en el repulgue. No importa cuán buena esté la masa, o si la marca del queso es la mejor, si uno falla en esta tarea, el final es desastroso, el interior, escapa, se derrite, se vuelve un cosa quemada, sucia y absolutamente despreciable, en un rincón del horno.

-No importa cuánto me esforcé en su momento, jamás pude hacer un repulgue digno de recordar, tal vez eso influye que nunca pude cerrar una maldita puerta en mi vida,  y así voy, de horno en horno, siempre a punto de quemarme, arrastrando (a mi pesar), continuamente futuras-cosas quemadas-despreciables, que se vuelven asuntos pendientes-. Dijo mientras se reía con asco, vomitando esa repulsión que le daba, el tener la certeza de estar tan cerca de sí mismo.



¿Qué hacemos?


lunes, 7 de enero de 2013

Re-hacer

No se si termino de creer en las oportunidades de un año nuevo.
Estoy en la muralla que divide, el confiar que  podemos empezar de nuevo, y el saber que arrastramos nuestro pasado, pasen los días, los años o los meses. Quiénes fuimos, o cómo reaccionamos, qué perdimos, qué ganamos, qué queda o qué ya no vuelve más.

No se si termino de creer, que puedo aparecer, y decirte: Empecemos de nuevo. Como si nada hubiera pasado, como si todo lo que sentiste, y todo lo que sentí, en el transcurso de estos años, pudiera desaparecer de golpe. Y con esto que digo, no es que no crea que las cosas se pueden transformar, porque sí creo, que todo lo que te quiero, y todo lo que me quisiste, pueden derivar en otros quereres, más sanos, para los dos.

No se si puedo creer, que con eso va a bastar.
Me puedo ver a mí, enfrente tuyo, riéndome, porque me río cuando estoy nerviosa, me río cuando no se que hacer, y no me salen las palabras, y me enriedo. Y puedo verte a vos, parado enfrente mío, o más bien sentado, como dicen que se sentaban los indios, tal vez arrancando algún pastito del suelo, sólo que esta vez no me lo tirás, porque ahora las cosas son distintas.
Y a mí, de alguna manera, se me destroza el alma, pero no digo nada, porque "es mejor asi", porque estoy cansada de arruinar las cosas, porque siento que todo lo que toco lo rompo, y que ya no bastan acordes para enmendarlo.

Y por eso es que no digo nada, porque te veo bien, y contento, y me gusta verte asi, demostrándole a la vida, que no te puede apagar, que el fulgor está en vos, como siempre te dije (aunque no me creías), y encontrando nuevas maneras, nuevas personas para ayudarte a brillar mejor.

Y es porque te veo bien, que no digo nada, porque esta vez no quiero ser egoísta, pensando que te puedo ayudar en todo, intentando arreglarte los problemas, para no verte triste. Porque se que hoy muchos harían eso por vos, y de verdad me pone contenta.

Porque me gustaría creer que dentro de un tiempo, si nos llegáramos a  cruzar otra vez en un colectivo, ese día tan normal, pueda volverse, un día mágico.


Porque si alguna vez, estamos sentados en alguna plaza, y vos de casualidad arrancás un pastito, me gustaría creer, que me lo volverías a tirar, sólo para molestarme, y para demostrarle al mundo, que a esta amistad tan piola, le sigue bastando con un pastito, de alguna plaza, en algun lugar.





jueves, 13 de diciembre de 2012

De bondis (1)

Me gusta el efecto que se produce, cuando dos bondis se encuentran en paralelo, como si el tiempo y el espacio pararan, para dar lugar a algo mágico, el encuentro de dos mundos, en el medio de una ciudad abarrotada de desesperación.

Por un instante, nadie se mueve, somos personas sentadas, en dos universos, parecidos y distintos, esperando, generando ideas, miedos, dudas, alegrías en cadena, hasta que apretamos un timbre, y salimos disparados a otro patrón de movimiento.

La miro a ella, sentada al lado mío. Todavía posee rasgos, de la que hace 5 años, también se sentaba junto a mí para viajar. Pienso en la cantidad de chicas y chicos que estarán haciendo los recorridos que hicimos hace tiempo, chicos que tal vez estarán pensando, las ideas que alguna vez pensamos, con el entusiasmo, que alguna vez tuvimos. Pienso de quiénes tomamos prestado nosotros ahora, qué ideas pensaremos, que ya habrán pensado, qué libros leemos, que ya habrán leído, qué momentos vivimos, historias contamos, palabras decimos, que muchos otros ya habrán olido, escuchado, visto, tocado, saboreado, dicho.

Pienso en esto, como un reciclaje contínuo entre las personas, como si un hilo nos uniera irrevocablemente. ¡Más que un hilo! Un reflejo de nosotros mismos en los demás. Como si cada persona, estuviera compuesta de millones de espejos, y reunirnos fuera encontrarnos con los nosotros que nacieron en otras casas, con otros padres, los nosotros que sientieron otras emociones, padecieron otros insomnios, con otros nombres, en otro tiempo.

Y nos juntamos.
Inevitablemente, nos salva la curiosidad de saber, quiénes pudimos haber sido, de haber nacido en otros vientres, que desiciones, nos marcaron en lo que hoy somos, y nos hace distintos a los nosotros que miran por la ventanilla, que están en la plaza, jugando con burbujeros imposibles.

Me gusta el efecto que se produce, cuando dos bondis se encuentran en paralelo, como si el tiempo y el espacio pararan, para dar lugar a algo mágico, el encuentro de dos mundos, en el medio de una ciudad abarrotada de desesperación.

Y tal vez esta nostalgia, no nos pertenezca del todo, tal vez, viene desde lejos, una amalgama de nostalgias abarrotadas en uno, que se les da por salir a la fuga, los domingos por la tarde, los viajes en colectivo.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Des-tiempos

Cada vez me siento más insensible
fría
insulsa
intangible
inhumana
como si costara más
correr a abrazar a alguien
cuando lo vemos triste
como si no bastasen las miradas
como si existieran nuevas barreras
del mundo de los grandes
que nos dicen que hacer y que no
que es lo que nos deja mal parados
que es lo mejor, lo correcto
que no se debe, que asi no
que para qué, si ya es tarde
que para qué, si no va a cambiar

Cada vez me siento más insensible, 
y me da miedo, volverme de piedra
y me avergüenzo cuando imagino
lo que debe estar pensando de mí
la Vicky de 6 años

Y mientras pienso esto
se larga un lluvia linda
como las que le gustaban a ella
cuando se pasaba la tarde
entre libros con olor a tiempo,
plasticolas de colores
y ades con galletitas de anillitos

Y escucho en mi cabeza
la voz de mi abuela
diciéndome:

"A los años da ganas de agarrarlos como barriletes y traerlos para acá"



lunes, 19 de noviembre de 2012

Rodando


Rodar por el pasto y por las calles
en subida y en bajada
Rodar acompañados

Hechos bicho bolita
rodar alargados como fideos
rodar y sacudir las ideas

Rodar estando a punto de caer
manchándonos la ropa
de verde, y de tierra

En montañas o en llanuras
con moretones y curitas
soltándonos de ataduras banales
de cosas sin sentido

Rodar recitando Girondo
Riendo, a carjadas
Rodar mientras ruedan las lágrimas
Rodar con 3 con 60 o 34 años

Rodar y volvernos pasto
cielo, pájaros, canción

lunes, 29 de octubre de 2012

Cambio de planes

Miedo ¿Quién no tiene miedo?

El que asegura que no, debe ser un hipócrita, o un insulso, de esos a los que la vida se les pasa por al lado, como un humo gris evaporándose, y hasta en ese profundo estado de nada, temen, lo quieran aceptar o no. Porque el miedo va más alla de una cama y un monstruo abajo, esperando a que nos vayamos a dormir, va más alla de decidir entre detenerse o caer por el precipicio.
El miedo está ahí, intangible, azul, al acecho siempre, un pequeño impulso para hacer de ésta vida algo inigualable. Esa cosquilla fea que nos sube desde el ombligo, que se aloja días y noches, hasta que decidimos hacer algo con ella, algo que nos sirva, para bien o para mal, algo que nos haga sentir que estamos vivos, que haga que la vida deje de ser un humo gris que se evapora al lado nuestro, un humo gris al que no podemos colorear ni sentir en la piel. El miedo genera cosas, se enrieda a nuestra pierna, como un nene chiquito, haciéndonos tambalear, haciéndonos sentir a punto de caer, o hasta a veces, dejándonos inmóviles, así, estáticos, pero algo nos debe estar queriendo decir, ¿no? Pateá el tablero, ponete en marcha, cerrá esa puerta, dejá pasar el viento, pero no el tiempo, escribí esa carta, guardate el orgullo, dibujá un poco más, hacé el rídiculo, pero no te conformes, decile algo, decile algo ya, que la noche se te va, y mañana quién sabe, abrí la ventana, dejate inundar los sentidos, sentí SENTÍ, que después puede ser demasiado tarde, que mañana, tal vez, empieces a entender que dejaste pasar la vida, por el costado, y la ves ahí, como en un incendio, volviéndose humo gris, y evaporándose, pero evaporándose sóla, sin un recuerdo bueno, sin historias para contar, sin cicatrices ni marcas, sin dolores, sin risas, ni cosquillas, sin acordes, ni verde, sin noches de desolación, sin fotos, ni amores, ni nada, sin palabras, una vida muda, ciega, una vida sorda, sin latidos.
Una vida, muerta.

sábado, 20 de octubre de 2012

Metas

Tal vez la meta de los árboles, sea alcanzar el cielo, y tal vez por eso se estiran a más no poder.

Algunos desisten en el camino, prefieren dar sombra, ser causa de viento y fecundación, pero las ideas no mueren, y siempre siguen ahi, girando entre las hojas caídas.

Tal vez la meta de los árboles sea alcanzar el cielo, estirar sus garras de tronco, de savia y llegar a lo ilimitado.


gonzaloperin.tumblr.com







lunes, 8 de octubre de 2012

A distancia

Ver las cosas desde lejos
achinar y abrir los ojos a la distancia.
Contemplar los oleajes de colores,
las acuarelas, que cercanas se vuelven incomprensibles.
Los ojos que se agrandan y se achican
y que de ojos se vuelven rodillas, brazos, narices.

Ver las cosas a distancia,
saltar del cuadro, del tren en movimiento
aunque sea  por un instante,
alejarse para comprender
que en ese momento no somos de carbonilla
no somos ni líneas, ni pincelada, no somos nada.

Alejarse un poco, para que ese desorden de colores
se vuelva claridad, una figura, un silueta entendible
(entendible para nosotros)
Dar unos pasos hacia atrás, retroceder algunos casilleros
y así darnos cuenta en dónde estamos.

Ver las cosas a la distancia
como los momentos en una foto
donde todo se vuelve tan atemporal
que nos miramos y no nos reconocemos
como si fuésemos otros, habitando en nosotros
que resulta increíble lo intangible que es

Ver las cosas desde lejos
y que asi, despacito y de a poco
nos envuelva ese anhelo,
esas ganas de estar cerquita,
de volver a ser parte del cuadro
de querer fundirnos en torbellinos de colores y de formas
de querer volvernos nuevamente incomprensibles

Para volver a palpar las cosas desde cerca,
pero sabiendo que estamos donde queremos estar,
que no es por simple inercia, por corriente que fluye.
No es solamente porque este río nos lleve. 



Ver las cosas a distancia

para sentirlas después

tan cerca.



martes, 18 de septiembre de 2012

Lo que esconden las bufandas

Quedaron palabras que no te dije, enredadas en mi bufanda azul.
Olor a café, a tardes de viento, a hojas de otoño, crujiendo, bajo las pisadas distraídas.
Un sin fin de minutos arremolinándose en mí, los guarde ahí, para no pensar en el tiempo.
Me queda una página de Rayuela que no puedo olvidar, este presentimiento de que todo va a salir mal, las ganas de salir corriendo, el maullido de mi gata a la mañana.
Una culpa que va creciendo, que se vuelve una carga, la dejé ahí, perdida entre otoños, para que no pese tanto.
El abrazo que me diste, está intacto, quedó impregnada tu presencia de tarde de abril en mí.
Guardé también un poco de viento, pero del viento lindo, ese que logra traspasarnos, y volvernos moléculas de aire que se transportan lejos y cerca, ayer y hoy, otoño y primavera, feriados y jueves, en vos y en mí.

Queda un poco de miel, pero ya no basta.
Queda un té para dividir entre tres.











 "(...) Dónde estarás,dónde estaremos desde hoy, dos puntos en un universo inexplicable, cerca o lejos, dos puntos que crean una línea, dos puntos que se alejan y se acercan arbitrariamente (...) estamos componiendo una figura, vos un punto en alguna parte, yo otro en alguna parte, desplazándonos (...) y todo eso va tejiendo un dibujo, una figura, algo inexistente como vos y como yo, como los dos puntos perdidos en París que van de aquí para allá, de allá para aquí, haciendo su dibujo, danzando para nadie, ni siquiera para ellos mismos, una interminable figura sin sentido." 
· Cortázar



sábado, 15 de septiembre de 2012

In-dudaciones

Basta una mirada distinta,
un momento incómodo,
un par de pasos torpes,
palabras echadas al viento con o sin noción de su peso,
de la carga que llevan consigo.

Se necesita de tan poco para generar una duda.
Una pequeña grieta en nuestro muro.

Las dudas no preguntan ni piden permiso,
se abren camino, río abajo, con y contra corriente,
arrasando con todo a su paso.

Hay algo que inquieta adentro nuestro y hace ruido.

Alguna teja rota en nuestro techo,

es ahí donde nacen goteras

que nos van mojando (de a poco)

como una alerta

ante la inevitable

inundación.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Máquinas del tiempo

Las casas de las abuelas, son como máquinas del tiempo.
Uno puede escaparse ahí, entre paredes que lo vieron crecer.
Entre plantas germinadas en lamparitas de luz, y cajones llenos de ovillos de lanas.

Uno puede, leer Rayuela en un cuarto olvidado sin preocuparse por nada más.
Y salir corriendo, subir escaleras y sentir al sol en un rinconcito de la terraza,
dónde las cosas se ven de otra manera, y tienen gusto a dulce, nostalgia y carcajada.

Y a veces me pierdo entre las cartas de canasta, y puedo cantarle a Alfonsina y a su mar, entre mano y mano. Y a veces no se, si me vuelvo cada vez más grande o más chica entre las paredes, la mesa de la cocina y la ventana que da al jardín.

Se que en el placard están los vinilos, y los álbumes de fotos llenos de historias guardadas desde hace tiempo. Y se que a la Zulema le cuesta contarmelas esos dias grises, en los que la memoria se torna un elefante que nos aplasta de a poco. A veces se la siente triste, hasta que se rie y me rio y terminamos en el piso, las dos. Y ahí sí que no se quién es quién, cuando por momentos ella es yo y yo soy ella, jugando a ser yo y nuestras historias se mezclan entre las fotos en blanco y negro que nos miran de reojo desde la mesa.

"A los años da ganas de agarrarlos como barriletes y traerlos para acá" me dice, y sonríe con nostalgia, y yo la siento enorme e infinita, y a la vez frágil, como cristal. 

Las casas de las abuelas, son como máquinas del tiempo.
Un escape sepia, un lugar donde el reloj se deteniene por un momento.

Un lugar, donde las reglas son de crayones, terrazas, de risas y abuelas en camisón.

miércoles, 22 de agosto de 2012

De derrumbes (3)

El muro se había derrumbado.
 
Al contrario de lo que imaginaba, los escombros asomaban por doquier. No había lugar, espacio o rincón que no estuviera sucio y amontonado. El huracán, había arrasado con todo, ya no había más muro, no más vendas en los ojos, pero tampoco había verdadera calma, un espacio sin arruinar, todo parecia haber perecido, todo convertido en montones de cosas viejas, recuerdos, trincheras arruinadas y espacidas en todas direcciones.

Miró a su alrededor, y no supo que hacer, muebles, tirados, cajones y papeles de ningún sitio, libros deshojados, todo cubierto por una capa de polvo. Toda su pequeña vida, desordenada en escombros.

Miró por primera vez en mucho tiempo, más alla de lo que antes había sido su muro. Existía, un espacio ilimitado, algo tan hermoso y salvaje, que por unos segundos, no pudo pensar en nada más, el paisaje continuaba infinito, sin ventanas, ni paredes, sin muros, ni nada que lo detuviera.

No puedo evitar sentir al respirar profundamente, algo que lo traspasaba.
Había pasado tanto tiempo encerrado, que había olvidado esa sensación, una especie de libertad, de cosas azules, de tardes en el campo, de hojas barridas por el viento.

Por un instante tuvo miedo, no tenía más límites, más prisiones, pero tampoco tenía algo donde esconderse, donde ocultarse, algo que le sirviera de escape, un refugio ciego a aquello de lo que siempre había escapado. Ya no más.

_Ya voy a tener tiempo para tener miedo_ pensó.
Y se obligó a disfrutar de ese momento, a disfrutar por una vez en su vida del presente, de lo que le estaba pasando en ese instante ínfimo. Cerró los ojos y se dejó transportar por unos segundos, como un barrilete navegando en el cielo. Se sentó con las piernas cruzadas, y comenzo a curiosear sus escombros, mientras tarareaba bajito.

the answer my friend is blowin' in the wind, 
the answer is blowin' in the wind..

sábado, 18 de agosto de 2012

no-hay-nada-más-lindo

Ayer mi mamá se apareció con unas fibras de colores, "Para tus agendas" me dijo. La semana pasada me convenció de que saliera a capital, a pesar de los truenos rayos y la lluvia.

Hace unos días llegué a mi casa y Alejandro me recibió con un abrazo y una sonrisa.

Cada vez que voy de mi abuela, vuelvo con la panza llena de endorfinas y cosas dulces.

Hoy Emilio llegó con el #Macanudo 9 bajo el brazo y envuelto en papel de regalo.

Amo a mi familia, esta compuesta de pequeñas y hermosas sorpresas.

Sólo tengo algo que decir:

OLGAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

miércoles, 15 de agosto de 2012

cuentos-de-grandes

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

No entiendo, si el pez está enamorado de la luna..

¿Por qué no se va a vivir con ella y se casan?

Porque los peces viven en el agua, en la luna no hay mares, y sin agua no pueden respirar..

¿Entendés?

Ah..

Pero..

¿Y sin amor, si pueden?

viernes, 10 de agosto de 2012

Ahogados

"Me ahogo" dijo.

Algunos escucharon.

No hubo reacción.

"Me ahogo" dijo.

Un agujero negro desarmaba lo que se supone que debe estar en el corazón.

Las personas siguieron avanzando, los árboles meciéndose, el perro blanco y gris de la esquina, siguió ladrando a los que le hablaban como a un bebé.

Al final, se ahogó.

Pero todo siguió igual.

(Tal vez si hubiera habido agua, tal vez, algo hubiera cambiado.)

Nunca más volvió a respirar como antes, a sentir como antes, esos torbellinos de colores.

Es hoy, alguien más, perdiéndose entre la gente.

Nunca más volvió a vivir, como antes.

Y el mundo, siguió girando.






miércoles, 8 de agosto de 2012

aFuera

Hoy algunas cosas están al revés, pensó mientras volvía.

Este aire no me llena, este aire, me vacía y a cada nueva respiración, me cuesta más caminar. Miro mis piernas mientras lo hago, y no parecen mías, como si no pudiera controlarlas, ni siquiera sentirlas, pero al mismo tiempo, son un peso enorme en mí. De repente todo parece ser el boceto de un dibujante que se fue a dormir antes de terminar conmigo. La gente no tiene rostro definido, todo se limita a lineas, a veces mas gruesas, mas livianas, l a r g a s, rectas o sin sentido o destino aparente. Trato de pensar con claridad, tengo que hacer un esfuerzo abismal para girar mi cabeza, la siento sobre mí, APLASTÁNDOME pero hago el esfuerzo y giro a un lado y a otro antes de cruzar esta calle interminable. Verde, amarillo y rojo, tal vez la vida se acorte a esas tres opciones. Pará! preparate y avanzá,y después volvé a parar. Parar, parar, parar. ¿Parar?

Creí que me iba a sentir mejor luego de haberselo dicho, de escupir el veneno, pero siempre queda algo por decir.

 Este aire que respiro, me vacía, (de a poco) pensó mientras cruzaba la calle.

martes, 7 de agosto de 2012

Mundos dentro de otros mundos

Mientras busco en mi biblioteca "Crónicas marcianas" (con su tapa ya casi desintegrada), aparece, como sugiendo del olvido, un viejo cuaderno de mi madre. "Laprida" dice en la tapa roja, y lleva en su interior cuadrados y rectángulos de papel, llenos de letras de máquina de escribir, cortados y pegados en las hojas de Don Laprida. 

Mientras lo abro, se cae una hoja, la leo y sonrío.


13-10-1977

"Y nosotros dos, caminando despreocupados, sonrientes y felices. Por momentos jugamos carreras las cuales siempre ganas tú y yo termino tendida en el pasto con el latido de mi corazón muy agitado, riendo sin parar, hasta que tú te acercas y en el instante en que un ave canta, una mariposa se posa en una flor, el sol cae en el horizonte, tu boca se acerca a mi boca y en ese mismo intante, florece un beso."

Liliana

lunes, 6 de agosto de 2012

sin-previo-aviso

Estaría bueno abrazarnos,
un día cualquiera, sin previo aviso
sin consecuencia de festejo o sufrimiento
ni necesidad de palabras al oído
sin decirte que te quiero, ni que lo digas
ni pedirte que te quedes para siempre
ni que me digas que no, ni que si, ni que nada.
sin promesas, ni preguntas, sin certezas.

abrazarnos, sólo eso, con ese huequito entre la pera y mi cuello en tu hombro
sólo eso, abrazarnos, con ese huequito entre la pera y tu cuello en el mio.

Estaría bueno.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Como-un-árbol

De chica, me gustaba creer que cada vez que comía fruta y sin querer tragaba una semilla, un árbol iba a crecer en mí.

Que un día iba a levantarme y estirar los brazos, y de ellos iban a salir ramas que de a poco iban  a ir creciendo, hasta volverse infinitas, con hermosas hojas de todos los colores.

Mientras, el viento que teje y desteje, me atravesaría, como hamacándose en mí.

Y que algún dia, iba encontrar mi lugar en el mundo, para poder hacer un huequito en la tierra, meter mis pies ahi adentro, y echar raíces, para llenarme de sol, de agua, pájaros, y de música del viento.

Ojalá en algún tiempo mis hijos todavía puedan seguir soñando en un mundo verde, donde todavía existan semillas, y ramas infinitas, y hojas bien verdes, amarillas y rojas, sol, raíces, pájaros, y viento.




lunes, 30 de julio de 2012

De terremotos (2)

Se despertó temblando. Había visto algo, que no quería ver.
Ese pensamiento fue, el inicio de un largo deterioro, de un sin fin de agujeros negros, de cabos sueltos, de cosas, personas, momentos, que dejaría pasar, y que terminarían convirtiéndose en cuentas pendientes, en consecuencias al parecer infinitas, que no le darian tregua.
Se despertó. Las manos estaban en un trance, aterradas, sin poder frenarse.

(Desde mi infancia, el asunto de las manos, me había causado ciertos inconvenientes, "Quién va a pagar tanto plato roto" decía mi abuelo en tono de broma, mientas mi madre, con el trapeador ya en acción, ponía su odiosa cara de resignación. La señorita Raquel de tercer grado, había luchado, contra viento y marea, por la prolijidad de mi escritura. Debo reconocer que hubo ciertos avances, pero nunca del todo, nunca fue un exterminio del asunto. 
El tema en cuestión empeoró aquella noche, en la guardia del hospital, luego del accidente. Mi madre, se encontraba con los ojos perdidos, a mi lado, pero ausente, balbuceando palabras en un dialecto inentendible, de las cuales, en aquel entonces pude rescatar:  " desgracia" y "dios", luego fue callando de a poco, hasta quedar vacía y solamente se limitó a abrazarme. Mi padre, en cambio, daba vueltas y vueltas por el patio del hospital, en una especie de marcha militar, mientras tocaba su bigote, y encendía sus cigarros.)

_ No existe una solución_ pensó. Había algo en su interior, que hacía que cada vez que sentía esa desesperación, esa sensación de impotencia, de vacío absoluto, la maquinaria comenzara a funcionar, y sus manos a estremecerse como en un trance.

Se despertó temblando, podían verse sus manos, como queriendo escapar de su propio cuerpo, pero lo que no podía verse era como temblaba por dentro. En él habitaba un terremoto que prometía arrasar con todo a su paso.

Se puso de espaldas al muro, no quería saber, por lo menos por ese instante que sucedía más allá. _ Qué importaba si el muro se derrumbase_ pensó _No hay derrumbe, si no hay nadie que lo vea, que lo escuche, que lo sienta_.  Mientras pensaba esto, unas palabras vinieron a su mente, desde algún lugar, desde sus recuerdos. Abrió la boca, casi involuntariamente y las dejó escapar.

" (...) Tiemblo como las luces
tiemblan sobre las aguas.

Tiemblo como en los ojos
suelen temblar las lágrimas.

Tiemblo como en las carnes
sabe temblar el alma.(...)"

domingo, 29 de julio de 2012

Calles paralelas

Entré al café de la esquina y lo ví.
Estaba en mi mesa preferida, aquella que los mozos odiaban tanto, porque se encontraba en un ángulo extraño y extremadamente irresistible, al lado del ventanal.
Lucía realmente impecable, con su traje, su barba rojiza entre el límite entre lo "correcto" y lo hermosamente desprolijo, hablando por celular, seguro de cosas de corbatas y escritorios.

Fue extraño.

No se parecía en nada a aquel muchacho que me miraba desde una fotografía poco iluminada con una guitarra en las manos y cara de sorprendido ante la cámara que acababa de capturarlo.
Y al mismo tiempo, se parecía en todo.

Cuando me quise dar cuenta, ya se había ido. Sin pensarlo, abrí la puerta y salí.
La guitarra en mi espalda no ayudaba a mi equilibrio (ya de por sí inestable).
Me sentía fuera de foco.
Pero ahí estaba, siguiendo a un hombre de traje, intentando explicarme a mí misma por qué.

En un instante cruza de calle, y se pierde en el laberinto infinito.


Tal vez en una calle paralela a ésta, estoy yo, y está él, saludándonos.
Una calle en donde el hombre de traje deja de ser un recuerdo en una foto vieja.
Una calle en la cual yo vuelvo a tener 4 años, y voy corriendo a abrazar a aquel personaje de barba rojiza, que sin tener mi sangre le digo tío, y me río, mientras me alza, y me observa con su cara de buen tipo bonachón, y su barba rojiza brillando con el sol.



miércoles, 25 de julio de 2012

De muros (1)

Levantó la mirada. Con el esfuerzo con el que se levantan bolsas de basura, llenas de ramas quebradas, de hojas barridas de alguna tarde, de cosas que se arrastran hace tiempo. No supo que decir, ni una sola excusa, pretexto, o razón. No había escudo posible, ya no.
Levantó la mirada, con un notorio sacrificio, una carga temblorosa que anidaba desvelos. El muro estaba cayendo. Había empezado con pequeñas grietas sigilosas, en aquel entonces, eso no fue cosa de preocuparse, ya había pasado antes y se había detenido.
Pero cuando aparecieron las aberturas, cuando la luz empezó a filtrarse de a poco esa mañana, supo que las cosas habían comenzado a desbordarse.
Con habilidad y destreza, logró taparlas, emparchar lo descosido.
Una tarde se descubrió apoyando su ojo izquierdo en el frío frente del muro, para ver a través de una de las aberturas que parecía no querer ser ocultada, cómo si estuviese decidida a entregarse por completo a su causa.
No se veía bien, del otro lado las cosas estaban borrosas.
Algo fue creciendo desde esos días, una suerte de enredadera irreprimible, que no dejaba lugar a conformismos.

Si las grietas hicieron surgir dudas, las aberturas abrieron paso a una fila de interrogantes que ansiosos se colaban a través de los espacios que podían, letras rabiosas e imprudentes que se chocaban una a una y caían en su cabeza.
Levantó la mirada, como queriendo bajarla, cómo sabiendo lo que le esperaba, con eterna cautela y una incertidumbre tan profunda, que ya no pudo disimular el leve temblor en sus manos.

-¿Qué va a pasar cuándo todo esto se derrumbe?- preguntó

martes, 17 de julio de 2012

Del otro lado del huracán

Lo intenté mil veces, claramente no resulta. Bueno mil veces no, (esto de la exageración parece brotar por los poros). Mil veces no, ni siquiera diez, creo que fueron tres. Sí fueron tres. Tengo la sensación que ésta manía de maquinar todo en mi mente antes de siquiera accionar una palanca, me va a terminar varando. No quiero frenarme, no quiero mirar atrás y arrepentirme de cosas que no hice. Existe un pequeño detalle. Me resigno a pensar que con lo que haga voy a lastimar a alguien o arruinar algo, no quiero, no me gusta. Estoy en la cuerda floja, en la línea divisoria, esa que me muestra, las dos versiones. Siempre salto al lado que conozco, aquel que me asegura, que esas películas interminables que hice, van a seguir siendo parte de mi cabeza, en algún cajón. Fueron tres veces las que salté al otro lado, tres o tal vez más, (tres son las que más recuerdo.) No me arrepiento de ninguna. Sí cambiaron cosas, algunas se volvieron más grises. Sí, fue por mi culpa. En un acto en el que hace que me odie a mi misma digo: No me arrepiento. Probé y me di cuenta de muchas cosas. Entre ellas, que cuanto más guardo ciertas palabras, más pesadas e inconfundibles se tornan, como en otro idioma. Idiomas donde una palabra tiene más de un significado. Decirlas, tal vez puede doler, confundir las cosas, cambiar, y dejar todo como después de un huracán. Pero cuando están afuera las palabras vuelven al idioma original, y las entiendo mejor. Afuera, las cosas se me aclaran. La pregunta entonces es ¿Por qué tres? ¿Por qué no más? No me molesta ser huracán, puedo vivir con eso, en mi desorden y mis vueltas. Con lo que no puedo vivir, es con el conocimiento del caos que voy dejando a mi paso. Tal vez sea únicamente eso, lo que me obliga a saltar, de nuevo, hacia este lado.

miércoles, 11 de julio de 2012

Antes de ayer



Taza

acorde

y viento.



Gris

el tiempo

que esparce

las hojas

que nunca

nos atrevimos

a desparramar.


 
Se quedan

en casa

todos los días

todas las horas

sin usar,

las palabras

sin manos

sin labios

ni nadie

que

las

libere.




Abro

la puerta

y algunas

se me

escapan.


Van

envenenadas

y filosas,

marcando

el paso.


No se

si hago

bien

en dejarlas

marchar.


Pero

ya no

tengo

fuerzas

para

retenerlas.




Ya no puedo.





Ya no.









martes, 10 de julio de 2012

Costumbre

Los cambios pueden generar miedo, bronca, impotencia, incertidumbre, ganas de salir corriendo.
También son saltos ansiados, necesidades urgentes, esperanzas.

El mayor miedo que me generan los cambios, es, paradójicamente, la costumbre. Ese hilo delgado y sepia que se enrieda de a poco en nuestras piernas.
Hasta la des-costumbre se vuelve hábito, la vanguardia, es algo común, el romper barreras, el estar en contra del sistema, de una forma sutil, te sigue atando a él. Prendemos la televisión y miles muertos en algún lugar del mundo, se vuelven un número, personas que alguna vez tuvieron un nombre. Alguien te palmea la espalda y te dice, "hay que alegrarse, pensá que no te pegaron un tiro en la nuca", un nene en la calle te pide una monedita para comer, al lado, un joven, idolatra a su "blackberry" mientras una mujer embarazada sube al colectivo, que se frena para que alguien le deje el lugar.

Acostumbrarme me aterra, no quiero acostumbrarme a la muerte sin razón ni a la vuelta de la esquina, ni a miles de kilómetros, al olor particular de el perfume sobre la piel, al diario manchado en sangre, a la brisa del viento otoñal, a la indiferencia, no quiero acostumbrarme a ver chicos deshojándose en andenes, a una época en particular, a una persona, y a todo lo que conlleva eso, al olvido selectivo, al "por que sí" no quiero acostumbrarme a la costumbre, y tal vez es por eso que salgo corriendo, cuando siento que algo o alguien echa raíces en mí. Acostumbrarse es un arma de doble filo, pero tal vez lo que intento es no empezar el juego, para no tener que arrepentirme cuando me toque retroceder 5 casilleros. No me gusta, creo que en la vida hay que correr riesgos, y equivocarse, pero una parte de mí, no puede evitarlo. Tal vez, lo que más pesa de la costumbre, es el saber que un día, se acaba, aquello a lo que nos acostumbramos, de alguna u otra forma, perece. Más triste aún es saber que algún día nos acostumbraremos a no tenerlo, a no sentirlo, no olerlo, escucharlo, ni pensarlo y la rueda volverá a girar.

Lamentablemente, la solución no es escapar.
Lo único que conseguís con eso, es que salir corriendo,
se te vuelva costumbre.


martes, 3 de julio de 2012

Un puente, entre lo que fuimos y lo que somos

(Este texto lo escribí mientras escuchaba http://www.youtube.com/watch?v=hoCZ8H0RAsA, tal vez quisieras leerlo en igualdad de condiciones, lo dejo a tu criterio)


 
Es difícil desapegarse, nos tienen agarrados. No hay un límite, una frontera, no hay montañas, no existe una línea entre ellos y nosotros, porque, queramos o no, hay algo que de alguna u otra forma nos conecta incesantemente. Un puente, entre los que fuimos y los que somos, algo que nos moldea, nos hace reaccionar de cierta forma, percibir colores, perfumes, de una manera única, e incluso hay una marca de ellos en nuestra forma de sentir. Están ahí, al acecho, siempre detrás de la puerta. Palabras atravesadas entre la garganta y la cabeza. Miles de imágenes desenfocadas, en un collage interminable. Hay algo que vive dentro nuestro, que se aferra a nuestro aire, con todas sus fuerzas, que tiene guardadas pequeñas cosas, y un grito, un grito de desesperación, de desasosiego, un grito que nunca gritamos, nunca. Un tren les vende boleto de ida y vuelta, y ya no depende de nosotros, somos marionetas de nuestros recuerdos, o peor aún, de nuestros no-recuerdos, de aquello que siempre guardamos, que nunca dijimos, creyendo que así, no lastimaríamos a nadie. Hay algo extraño en lo pendiente, en lo que no nos deja dormir, en lo que quiere escaparse cada vez que abrimos la boca, o escribimos con tinta. Hay algo extraño, como eso que esconde la letra "h", que está, pero nunca habla, como lo que hay adentro de cada espejo, o la luz de los faros, hay algo en el misterio que encierra el viento, sí, hay algo que el viento arrastra allá y aquí, y  nos hace que lloremos cuando nadie nos ve.

jueves, 28 de junio de 2012

Podemos jugar a que todo sigue igual.
Pero quieras o no, el lobo está entre nosotros.

lunes, 25 de junio de 2012

Transición

Existen viajes que empiezan cuando uno no presta atención, porque no hay valijas ni puertos (ni puertas.)

Uno se cuela en la rueda de una bicicleta, y pasa una temporada de verano, dando vueltas y vueltas, girando y dejándose transitar.

Mientras, el sol te entibia de a poco, y te vuelve cromático, mientras rodás en el pasto, siendo rueda, persona, rueda, pasto, persona, sol, rueda, pasto.

Uno no sabe cuando terminan esos viajes, cómo tampoco sabe como empezaron.

Y a veces una soga adentro nuestro se anuda.

Porque no entendemos ciertas cosas.

Y de repente te vés a vos mismo, con un sueter demasiado grande, un bufanda demasiado larga y una taza de café haciéndote de guante, en un rinconcito del piso, pensando.

Mientras, por la ventana un cuadro gris, una lucha entre vientos y tormentas, y árboles que no saben para dónde salir escapando.

Un dedo aprieta "play" y el lugar se comienza a inundar, de a poco.

Por unos minutos nos ahogamos.

En nosotros mismos.

No se si eso desajusta el nudo o no.

Se siente un poco peor.

Y un poco mejor.




viernes, 22 de junio de 2012

Memorias (y desmemorias) 1


Gonzalo

Cuando volvía de la escuela, (casi en una ritual silencioso) tomaba el colectivo en la esquina, justo en la esquina, la misma esquina todas las tardes. No me molestaba, algo tienen las esquinas, esa cosa inconclusa, que me atrapa, y me deja pensando.
El colectivo, era mi vía de escape, me permitía dar vueltas y vueltas por aquel laberinto que es mi ciudad.
Solía vislumbrar a los edificios como los señores del lugar, abriendo camino a su paso, resaltando sus fachadas con la claridad del sol, y esperando, siempre en silencio. Esperando.
Seguramente sentían el paso del tiempo en cada una de sus paredes, en cada ladrillo, ventana  o balcón.
Esperando. Siempre solemnes, con inmutable presencia ante el derrumbe de colegas, el nacimiento de otros, cada vez más apretujados, cada vez con menos espacio, menos aire.
Algunos con altura sublime, con la capacidad de exhibir su detallada corteza al mundo, otros pequeños clones, creaciones de apuro, útiles en escasos momentos.
En mi viaje porteño, los que más me atraían (y atraen), son los edificios y construcciones atemporales, aquellas que parecen estar en un sitio equivocado, en el tiempo erróneo.
Me fascina el detalle de sus balcones y ventanas, todas con aquel aire misterioso, que invita a dejarse llevar a otra época.
Pero al fin y al cabo, todos esperan, como pasajeros en el anden de un tren, que no se sabe con exactitud el destino.
Esperan imponentes y en silencio (siempre en silencio), el momento en el cual, la mano que los creó, decida arrancarlos de ese triste papel de espectadores, observando los fracasos y desprogresos de una civilización que pareciera avanzar hacia atrás, retrocediendo casilleros, ante cada decisión de seguir adelante.
Esperando, siempre en silencio, imponentes.
Esperando.

martes, 19 de junio de 2012

El círculo (lomográfico)















Tome prestados
algunos videos,
una linda letra de canción,
algunos acordes,
y una guitarra...

Y de esa ensalada de cosas,
surgió este loco círculo lomográfico

Que lo disfruten